Una luna misteriosa: Helen Burns

Una luna misteriosa iluminaba a Helen Burns
que creía en Dios 
y era amiga de Jane Eyre 
en la novela de Charlotte Brontë.
Una luna misteriosa 
bajo cuya luz vivía Helen 
y que la hacía misteriosamente luminosa
y capaz de amar 
a quien era hostil hacia ella.
Una luna secreta y silenciosa 
que Helen escuchaba y acogía
y la guiaba hacia la luz y la paciencia,
hacia lo que siendo aparentemente
débil e insignificante, siempre vence,
aunque a los ojos del mundo así no sea.
Una luna apenas visible
que bastaba a Helen 
para confiar en lo invisible 
y en el que allí la esperaba.
Una luna cuya luz
a veces sólo brillaba 
en el alma de Helen 
y le susurraba lo corta que es la vida
y lo ilimitada y maravillosa 
que es nuestra vida verdadera


                 ooo


"Una sola alma es más valiosa 
que el universo visible".
                                       Blas Pascal

 
Unas monjas cantan 
oraciones en Canto Gregoriano.
¿De dónde viene este Canto,
de qué mundo sereno
y de qué paz tan profunda, 
tan plena?
¿A dónde nos lleva este Canto,
estas oraciones que las monjas 
cantan y dicen?
¿Estamos en el Paraíso?
Este Canto nos transforma, 
transforma la tierra.
Nos hace mejores,
transmite santidad.
Debe venir de algún lugar maravilloso
y qué bien cabe en nuestro corazón

 
A pesar de tu ateísmo bien fundado 
y tu descreimiento,
¿Cómo renunciar a la intuición de Dios, 
a la pequeña llama de mi pequeña fe?


 
A veces el mejor momento en que Dios 
puede poner su mano sobre nuestra 
cabeza es cuando dormimos; de no ser 
así, no le dejamos

 
   En la desgracia 
   nos rescata
   el Cristo de Andrei Rublev


   Vive en el amor, 
   no en el miedo

 
Vi hace unos días unas imágenes que me emocionaron.
Era un pequeño mono que, imitando a un hombre, 
lavaba ropa y la frotaba con un cepillo.
Me emocionó porque el pequeño animal ponía celo y
esfuerzo y atención en lo que estaba haciendo. Quería 
hacerlo bien. De alguna manera estaba santificando 
lo que hacía, estaba convirtiéndolo en algo sagrado.
Me recordó las elogiosas palabras de Roger Scruton
sobre un hecho muy cotidiano, una foto de dos chicas
de unos ocho o diez años en la que se las ve poniendo
cuidadosamente los platos sobre una mesa.
También al ver al animalito sentí vergüenza. Ver-
güenza de los seres humanos, nuestra propia especie, 
el Homo Sapiens Sapiens, tantas veces haciendo tan 
mal las cosas, con tan poco cuidado.
Recuerdo también dos profundas miradas sobre los 
animales. La primera es de Caravaggio que cuando 
un cardenal le preguntó si el caballo que había pin-
tado en la "Conversión de San Pablo" era Dios,
Caravaggio le respondió: "No es Dios, pero tiene 
la luz de Dios".
Y estas palabras de Juan Pablo II: "Los animales 
poseen un soplo divino y por eso un día los encon-
traremos en el misterio de Cristo".


 
Cristo es un árbol en la noche,
Cristo es un árbol en la noche
movido por el viento

                ooo

Hay un cuadro maravilloso de Hans Memling
en el museo Thyssen aquí en Madrid. Es un
pequeño jarro con flores en una habitación 
que lo acoge con humildad. El jarro tiene 
inscritas las letras IHS, el nombre de Jesús.
¿Se podrá aún ver en paz esta pintura,
se podrá aún oír su silencio maravilloso?

                 ooo

La luz convierte al pruno oscuro en una joya,
¿no hará con nosotros lo mismo 
si la dejamos?



 
Cuando estemos muertos
acariciaré tu mejilla
y sonreiremos felices

            ooo

El lápiz gastado 
en la tarde de verano
me recuerda a mí,
a la vida nueva

             ooo

"No te enfades conmigo"
me dice Jesús si me enfado
con cualquier cosa 
o con cualquier persona

              ooo

El silencio es el amor de Dios 
por nosotros, no lo rompas,
no le hagas daño,
no le hagas sufrir, quiérelo

 
Ante la luz de Dios
que brilla en el silencio 
de nuestro corazón
todos nuestros males 
desaparecen y se apagan 

          26 de junio de 2021

 
            Unos días

Un día oí cantar a unos niños 
el Himno de los Querubines
de Ilyich Tchaikovsky
y supe que Dios existía.
Un día salí a tirar la basura
y me vi mirando las nubes
y supe que Dios existía.
Un día vi a mi madre
sonreír a la luz de la mañana
y supe que Dios existía.
Un día vi a mi padre 
agradecer una sonrisa
y supe que Dios existía.
Se nos han concedido unos días.
Un día tomé de la mano a mi esposa
y supe que Dios existía

                ooo

Verdaderamente no puedes mirar el cielo
sin arrodillarte,
sin sentir que perteneces
a algo más grande que tú.
Por eso los hombres no miran el cielo,
tienen miedo de esa grandeza,
miedo de pertenecer a algo 
más grande que ellos,
por eso rara vez elevan los ojos al cielo,
se sienten más seguros ante un móvil
o una pantalla de televisión

                  ooo

Ahora tengo toda esta eternidad
de las pinturas, toda su paz,
dentro de mí. 
Ahora comparto con ellas 
esta eternidad, este infinito,
dondequiera que esté

                    ooo

Cuando miro el cielo desaparezco


                     ooo 





 a Helen Burns, amiga y maestra de Jane Eyre

"Yo sentía que Helen Burns veía las cosas
bajo una luz invisible a mis ojos", Jane Eyre
nos confía estas palabras.

Las nubes tienen fe, son y se deshacen 
y se pierden en Dios
que significa volver a ser.
Tuvo razón Friedrich
en no aceptar el encargo de Goethe
de dibujar un catálogo de nubes.
Qué triste y vano querer encerrar
en una fórmula científica 
una nube o un pintor 
o cualquier cosa.
La fe en lo que nos supera 
es lo que le faltaba a Goethe.
La fe por la que se dejan guiar las nubes,
la fe humilde con la que pintaba Friedrich

 
"La vida no termina.
Un mundo de luz nos espera",
Franco Battiato


El infinito y lo eterno son ahora 
y están dentro de mí,
son una riqueza inigualable,
no dependen de nada,
son una riqueza inagotable





Ésta es la casa donde más cielo se ve 
de todas en las que he vivido. Más aún
que en casa de mis padres frente al colegio 
de las ursulinas y el colegio del Pilar donde
estudié. 
Salgo poco de casa en parte por la pandemia,
pero sobre todo porque miro mucho el cielo
y por eso no me hace falta salir.
Al principio del día, muy de mañana veo
el cielo mucho tiempo y veo cómo se expande,
las nubes, la claridad, el azul, el sol. Y luego
a lo largo del día, su presencia majestuosa,
siempre reconfortante, transmitiendo una paz
misteriosa, profunda. Y luego en la noche 
antes de dormir con la calle sin coches.
El cielo me habla de una dimensión, un orden, 
una armonía más alta que la nuestra. Despliega
su inmensidad y me siento seguro ante su 
grandeza inabarcable, incomprensible. Veo
cuán pequeñas son nuestras incertidumbres y
contingencias, su ilimitado silencio me lo hace 
comprender.
Doy gracias por el cielo que me saca de mis 
pobres coordenadas, de mis cálculos y mis 
limitadas expectativas y me dejan desnudo 
ante él. Debe pertenecer a la misma insondable
profundidad de Dios, o de la música, la misa 
en B menor de Bach, el Canto Gregoriano, 
el latido de nuestro corazón o la "Acción de 
Gracias" de Beethoven, la pintura, pienso en la 
Mañana de Pascua de Friedrich, o la poesía.
El cielo me hace pensar y sentirme cerca de 
Etty Hillesum, de mi madre, de los que aún 
no están aquí, una comunión de las almas, de
mi mujer...


 

 
Éste es el Regalo:
Eres Esto, el Infinito, lo Eterno,
Eres Yo,
esta pequeña ermita,
esta capilla,
esta vela siempre encendida
que no se apagará jamás


             Resurrección

La gran tragedia que la India 
está viviendo a causa del covid,
la presentamos ante ti, Señor, 
tú que generas vida después de la muerte

La grandeza de la finitud es una ceguera, 
encierra una mentira: no somos finitos,
no hay nada finito en el universo.
Nada acaba nunca, todo desemboca 
en el infinito.
No hay individualidades separadas
de todo lo demás y por eso no hay muerte
sino expansión sin fin, comunión, unión.
Las personas que viven en la finitud
viven en una prisión que ahoga.
Y veo cómo acaban haciendo del dolor 
y la muerte que toda finitud encierra 
un dios, el dios dolor y el dios muerte:
los convierten en una experiencia estética
recluida en sí misma, incapaz de transcender.
No ven en el dolor y la muerte 
un sacramento, un signo, un misterio 
en su sentido primordial: es decir, 
un hecho que nos dilata 
y nos hace florecer y resurgir.
No acaba en ti lo que tú eres. 
"Dios abre puertas", susurra Rumi.
Después del descendimiento
viene la Resurrección




 
Esta mañana al despertarme,
asediado por las dudas y el miedo,
el Silencio vino en mi ayuda.
Por encima de las dudas y el miedo, 
el sufrimiento y la muerte, 
el Silencio prevalece sobre todos ellos,
los vence y los disuelve.
Tírate de cabeza al Silencio,
está en todo lugar y dentro de nosotros siempre,
este Silencio Santo nos da la Paz

 
Más grande que los verdes campos de Inglaterra
y con más bendita paz que en ellos,
el infinito dentro de mi corazón.
Más profundo que la música de Beethoven,
más alto que la música de Bach,
el silencio de Dios en mi corazón

                         en recuerdo de Roger Scruton

Tu silencio es una radiante cascada de dicha
que nos traspasa y nos bendice,
dilata sin límite todo amanecer,
recoge en un cálido hogar todo anochecer,
tu silencio contiene toda la luz
de todas las vidrieras,
toda la poesía, toda la música,
disuelve todas nuestras culpas
y todo mal que hayamos podido cometer.
Nos da gozosa plenitud y sentido
y de toda finitud hace cumplimiento.
Tu voz, Señor, nos acompaña todo el día,
en cada tarea, al barrer la habitación,
al descansar, cuando miramos
y cuando sufrimos,
Transforma nuestros fracasos,
nos inspira aceptación luminosa,
transforma nuestro fracaso y dolor 
en amor, en ofrenda,
ofrecemos nuestra muerte y nuestra vida
a la vida, a los demás, a Ti,
a los que partieron y están aquí
y a los que vendrán,
el amor desemboca en lo eterno
y tu silencio es amor
que, si lo acojo, me une, 
me une a todo, me une a Ti