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Cada cosa
que tocas
es Dios

La inmensidad está en mí
mi vida verdadera no tiene fin
mi cuerpo verdadero es el universo

Cómo no acudir
a la llamada
de esta maravilla

 al Señor

Soy una rosa
mis pétalos han caído
mi paciencia no

"El concepto de muerte no puede aplicarse
a la realidad"
                        Thich Nhat Hanh

"Yo no soy mi cuerpo, soy más. Yo no soy
mi habla, mis órganos, el oído, el olfato,
eso no soy yo. La mente que piensa tampoco
soy yo. Si nada de eso soy, entonces, ¿quién
soy? La conciencia que permanece, eso soy"

                          Ramana Maharshi

"El verdadero nacimiento es darse cuenta
de que no hay nacimiento ni muerte
y que formamos parte del Ser eterno"

                           Ramana Maharshi

a Carmen Parra Alcocer

La inmensidad está en ti
tu cuerpo verdadero es el universo
tu vida verdadera no tiene fin

                     o

La muerte es un concepto que no
se puede aplicar a la realidad. Tu
vida es ilimitada, nunca has nacido,
nunca morirás

                   Thich Nhat Hanh



Yo no soy mi cuerpo, soy más.
Yo no soy mi habla, mis órganos, el oído,
el olfato, eso no soy yo. La mente que piensa
tampoco soy yo. Si nada de eso soy, ¿quién soy?
La conciencia que permanece, eso soy

                     Ramana Maharshi



Cuanto más te acercas a Dios más feliz eres.
No hay que temer a la muerte, al contrario,
es una gran alegría volver a encontrar un Padre.
Por eso hay que estar siempre feliz, un cristiano
jamás debe estar triste

                       Monje cartujo
                       de la Grande Chartreuse



Yo estoy más cerca de ti que cualquier cosa
que te haya podido pasar

                          Rumi



Yo estoy con vosotros siempre

                           S. Mateo, 28-20


En la habitación
de una ciudad
se posa la inmensidad:
roza un vaso,
una mujer,
un escritor que, agradecido,
no necesita las palabras

a Fernando Savater
y sus palabras sobre Spinoza

Hace treinta y siete años,
la paciencia y el esmero
con que un anciano relojero en Suiza,
que se parecía a mi abuelo,
me envolvió un reloj

Nunca he sido pobre
siempre ha habido en mí
una ventana para ver el cielo

Soy una rosa
mis pétalos han caído
mi paciencia no

La luz
en el suelo de la calle
en la pared de la casa
tan dulce
como una Madonna

Bajo estos montículos
de suave hierba
viven mis padres
Con ellos me siento
a pasar las horas
de la eternidad

Escribo con una letra
que no es la mía
en un lenguaje
que no conozco
poemas que dicen
quién soy

Este suave azul del cielo
y las nubes delicadas
¿seré alguna vez así?

Orson Welles cried one day
while his fingers toyed
with a Venetian blind and the light.
In the room, Peter Bogdanovich
and some other friends were watching
"The magnificent Ambersons" on TV,
all those minutes
the producers had cut out
slid
through Welles´ fingers and the light

Han desaparecido
los médicos de mi infancia,
Lassaletta, Azcona
Murieron mis abuelos
Desaparecieron los carboneros
de General Pardiñas y D.Ramón de la Cruz,
la vaquería, la tienda del hielo,
el hombre del palo
que encendía los faroles
Es hermoso desaparecer,
volverse invisible,
oscuro y resplandeciente

Han Shan y Shih Te
andando en el bosque
entre la lluvia,
sus túnicas raídas
emanan nobleza,
son reyes
escuchan la lluvia en silencio
han vencido a la muerte
nadie les conoce

Hemos leído los libros
que teníamos que leer,
hemos conocido a las personas
que teníamos que conocer,
nos queda el silencio y la luz

Caspar David Friedrich
dibujó una Cruz en la montaña
pero hundió la Cruz en el Cielo.
También tu cruz
es esa escalera sin peldaños
donde alcanzar la libertad

Un día Orson Welles lloró
mientras sus dedos jugaban
con una persiana veneciana y la luz.
En la habitación, Peter Bogdanovich
y otros amigos veían
“El cuarto mandamiento” en la televisión,
todos aquellos minutos
que los productores habían cortado
se deslizaban
entre los dedos de Welles y la luz

“The magnificent Ambersons”,
conocida en castellano como
“El cuarto mandamiento”

Ningún obstáculo
entre tú y el infinito,
ninguna mota de polvo
en esta avenida
por la que entras en la inmensidad
y por la que la inmensidad
se acerca a ti,
ninguna diferencia
entre tú y Dios

sobre "Mañana de Pascua"
de C.D. Friedrich

-Todo árbol es Buda,
todo árbol es un árbol
-A ver en qué quedamos
-Todo árbol es Buda,
todo árbol es un árbol
-Eso sí

Todas estas cosas santas
que no recogen los poemas