Entrega sin límites

Terremotos, erupciones volcánicas,
los grandes movimientos del mar,
lo que llamamos desgracias,
las naturales, que aun intentando remediar
y a menos que pongamos a la humanidad
como centro del universo
no podemos calificar totalmente como desgracias,
y las causadas por el hombre,
que es lógico intentar subsanar.
Nos sentimos amenazados y sufrimos.
Pero si sabemos que somos algo más,
si sabemos que somos parte de lo eterno,
del espíritu, esta belleza,
si vivimos como decía Spinoza
"sub specie aeternitatis",
"bajo la esencia, el amparo, de la eternidad",
sentimos una aceptación sin límites,
una entrega sin límites.
Mi verdadera patria no es la tierra
sino la eternidad.
Por encima de nuestros planes hay Algo más.
Vemos entonces la belleza del universo,
de las obras del Espíritu,
y recordamos entonces
esas palabras de Marcel Proust
que están por encima de cualquier miedo:
"La materia existe
porque es una expresión del espíritu".
Esta visión, esta comprensión,
nos trae la paz


En esta crucifixión de Picasso
el personaje más humano
es Dios


Esta mujer que mira
a Jesús resucitar a Lázaro,
no hace falta que veamos su rostro,
lo que tenemos que ver
es que ella ve, ella ve

            La Resurrección de Lázaro,
            de José de Ribera


Nubes

Para que nos expandamos,
para elevarnos por encima de tantos límites,
nos perdemos con ellas, nos deshacemos
con ellas en el infinito,
nos recuerdan nuestro destino:
ser infinitos y felices como ellas

Mucho tiempo mirándolas
en esta mañana de nubes y el sol
resplandeciendo en ellas.
De las personas en las que me he fijado
pasando a mi lado
entre tantos rostros tan ocupados,
tan preocupados,
sólo una,
una monja quizá católica,
me ha parecido en armonía con las nubes.
En la calle de Alcalá, en medio del cielo,
su sonrisa maravillosa, la alegría de sus ojos,
su paso ligero, su vuelo,
una mujer celestial, una nube


La mirada luminosa y radiante de Picasso,
llena de vida,
disfrutando de las mujeres
pasando ante él,
sentado en alguna terraza
frente al mar,
en las tardes interminables de verano,
a orillas del Mediterráneo.
La belleza de las mujeres,
su gracia, su divinidad,
en estas tardes de gloria en Madrid,
en la Castellana, a orillas del Mediterráneo



Sí, hay algo en nosotros
que nunca está preparado para la muerte
precisamente porque no puede morir


El sufrimiento
es una de las herramientas
de las que se vale Dios
para que llevemos a cabo
la obra que debemos hacer


El silencio es mi catedral,
mi ermita románica,
en ella me recojo,
el silencio es mi catedral de Chartres y León,
mi mejor viaje de vacaciones,
me refresca siempre,
él vence a todo el ruido
y las mentiras del mundo,
el silencio es paz y es amor,
es Dios, somos silencio
y paz y amor y somos Dios,
no morimos pues somos silencio,
el silencio es Conciencia eterna,
Sabiduría que llena el universo

Sofía me dice: Si eres silencio,
por qué no dejas de hablar


El Espíritu de Notre Dame

Causa estupor y profundo pesar ver la mayoría de
los proyectos para reconstruir la catedral de
Notre Dame que han aparecido estos días en
los medios de comunicación.
¿Tiene la mayoría de ellos algo que ver con el
espíritu de Notre Dame? Quizá sería bueno
que los arquitectos autores de los mismos
escucharan las palabras de Orson Welles en su
película "Fake" sobre la catedral de Chartres:
"Lleva aquí siglos. Quizá la mejor obra del
hombre en todo el mundo occidental y no tiene
firma: Chartres, la celebración de la gloria de
Dios y la dignidad del hombre.
Todo lo que queda, parecen sentir ahora
la mayoría de los artistas, es el hombre,
pobre y desnudo rábano hendido.
No hay ninguna celebración..."

                                  7 de junio de 2019


A los pies de montañas inexpugnables
se extienden bosques azules
que guardan el silencio.
No sólo el silencio
de hace quinientos años
sino también el nuestro.
Vengo a estos bosques
a escuchar el silencio,
a entrar en el silencio
y ser silencio,
silencio intemporal,
silencio eterno

      "Descanso en la huida a Egipto",
      "Paisaje Con San Jerónimo",
       de Patinir



El amor

Al entrar en casa,
llena de polvo de la obra,
Juan, el pintor,
cubierto del polvo de la pintura
de pies a cabeza
 me advirtió solícito:
"Ten cuidado, no te manches".
Y a mí, allí con mi abriguito,
casi se me saltan las lágrimas.
Dios es grande

            a Juan, Luciano, Basile,
            Antonio, Floriano...


Somos algo más
que cuerpos que sufren
Somos algo más
que mentes que sufren
Somos el ser eterno
que vive en paz

Sé lo eterno que eres
Sé el silencio que eres

no dejes de escucharlo
sé humilde
no dejes de serlo


No manchéis la luz

No manchéis la luz,
no manchéis la luz
con vuestros miedos,
con vuestra tristeza,
con vuestra ceguera,
con vuestra falta de humildad.
Que vuestra tristeza
limpie el mundo

No manchéis la luz del mundo
con vuestra soberbia,
con vuestra ira,
con vuestra estupidez

No manchéis la luz
con vuestra ignorancia,
con vuestras preocupaciones,
con todas vuestras muertes,
no manchéis la luz

No manchéis la luz del mundo
con vuestra ambición,
con vuestras mentiras,
con todas las identidades falsas
que creáis y con las que os identificáis.
No manchéis la luz

No manchéis la luz que sois,
maravillosa, inconmensurable.
No manchéis la luz,
no manchéis la luz del mundo,
no manchéis la luz


Lo que somos, lo que amamos

Tenemos que estar a la altura
de lo que somos.
La vida nos lo pide,
la alta vida que somos
nos lo pide.
Nuestra verdadera estatura
quiere que dejemos atrás
el miedo que nos encoge
y nos hace ser conservadores,
tristemente conservadores,
buscando siempre sobrevivir
a toda costa.
Tenemos otra vocación más alta,
la supervivencia no es nuestra esencia.
Somos seres con alma
y el alma es ilimitada y nos llama.
Quiere que seamos lo que ya somos,
libres, bellos, eternos.
Quiere que nos entreguemos
a esta alegría, esta sabiduría,
que nos hace ver que perdernos,
perder lo que nos limita y empequeñece,
significa ser de verdad y encontrarnos.
Y perder la vida y darla
por lo que amamos
significa vencer y ganarla