Un anciano

"Somos las piedras vivas...
Nos dejamos habitar por el Espíritu Santo...
La respuesta del Señor Jesús es esa promesa
que mantiene despierto nuestro corazón,
que nos hace vivir el tiempo ya no como
maldición que devasta, sino al contrario,
como rejuvenecimiento de toda nuestra vida..."

                             Padre Bernardo Gianni


Un anciano se inclina sobre la tierra
trabajosamente, casi penosamente,
para plantar unas semillas
y el sudor le corre por la frente.
Alza su rostro hacia nosotros
con una maravillosa sonrisa. 
Donde esperaba ver cansancio,
seriedad, quizá incluso tristeza o queja,
hay cansancio, sí,
pero también esta luz gloriosa
de su sonrisa.
Es la sonrisa de un monje
que me enseña, nos enseña,
a transformar nuestra Cruz


Las rosas en el frío

Las rosas en el frío,
inmutables, impasibles.
Entregadas, como el frío mismo
aprendiendo de ellas,
a un tiempo diferente.
No el tiempo de la muerte
que a todo pone final
y divide y limita todo.
Las rosas maestras,
de las que todos aprendemos,
sabias por su humildad,
se entregan a un tiempo
que no conoce término
y a nada pone fin,
un tiempo más íntimo,
esencial, de dulce serenidad,
que nos espera siempre,
nos acompaña siempre
y nos revela el verdadero latido
de nuestro verdadero corazón

El sufrimiento
es una perla que brilla
en la oscuridad
y espera ser rescatada
por la luz


Domingo de luz, domingo de resurreción

                 I

Una gran hermandad de almas,
todas las almas
en este universo,
ningún animal, ninguna planta,
ningún hombre o mujer
ha muerto nunca,
dejad el sufrimiento
y ved la realidad de la vida

                 II

No hay límites.
No hay muerte.
Somos toda esta canción inabarcable,
esta infinitud
a la que nadie ni nada
es ajeno

También ante la pintura de la Basílica
y la Plaza de San Marco en Venecia,
de Canaletto

Este cuadro de Venecia de Canaletto
estaba ya ocurriendo
antes de que existiera Venecia

Sus personajes tienen tiempo
de atender a sus tareas cotidianas
y también, en ellas,
de contemplar, saborear, la eternidad

                 III

El Espíritu va más allá
de pensar que todo
es un hecho limitador e incontrovertible,
va más allá de pensar y sentir
que hay muerte en todo

                 IV

Con estos grandes árboles,
estas secuoyas,
de varios cientos de años,
con el viento,
el viento de todo,
este gran ser
que somos
y que nos protege
siempre

                 V

Abracé la secuoya
y la besé,
con los ojos cerrados
veo una gran expansión
rojo oscura, vibrante,
la luz y la sangre de la vida,
la sangre de Cristo,
la luz del Atman,
una expansión infinita
con infinitas raíces
que están interconectadas
y esas raíces somos nosotros,
todos los seres del universo
viviendo sin fin
y sin muerte
en este árbol infinito,
este mar rojo,
luminoso y salvador
que somos nosotros.
Y mientras escribo estas palabras
el viento maravilloso
recorre los árboles
y me recorre
y un pajarillo,
un carbonero,
se posa sobre el tronco
de la secuoya y canta

Aleluya, Aleluya, Aleluya


San Francisco respiraba

San Francisco de Asís
respiraba como los árboles
meciéndose dulcemente
con ellos en el viento

San Francisco de Asís
respiraba como el agua
obediente y alegre

San Francisco
respiraba con el fuego
elevando su llama
para juntarse con la Tuya

San Francisco respiraba
con los pájaros y los lobos
porque se sentía una criatura
entre Tus criaturas

San Francisco respiraba
con la noche y las estrellas
porque sentía que la oscuridad
está llena de luz

San Francisco respiraba
con la pobreza
porque sabía que ella nos guía
a nuestra riqueza verdadera

San Francisco
respiraba con la muerte
porque le daba pena esa mujer
tan temida y odiada

Respiraba con la muerte,
le daba mucha tranquilidad
saber tan bien como sabía
que no es la muerte el final,
sino la fidelidad a un camino
maravilloso sin fin

Por eso era santo,
porque veía que todo es santo
y en todo te veía a Ti


Hablando con una amiga
sobre antiguos amigos
me doy cuenta
de que somos algo más
que todas las cosas
que nos suceden.
Todas esas circunstancias
de nuestras vidas,
mientras hablamos me doy cuenta,
se desvanecen en el aire...
se entregan y acogen al aire...
el aire de la conciencia.
Mientras hablamos
queda tan sólo en mí
esta conciencia:
liberadora, clarificadora,
límpida expansión innegable,
amorosa,
lo que somos esencialmente,
esta inmortalidad infinita
 


Cada cosa
que tocas
es Dios

La inmensidad está en mí
mi vida verdadera no tiene fin
mi cuerpo verdadero es el universo

Cómo no acudir
a la llamada
de esta maravilla

 al Señor

Soy una rosa
mis pétalos han caído
mi paciencia no

"El concepto de muerte no puede aplicarse
a la realidad"
                        Thich Nhat Hanh

"Yo no soy mi cuerpo, soy más. Yo no soy
mi habla, mis órganos, el oído, el olfato,
eso no soy yo. La mente que piensa tampoco
soy yo. Si nada de eso soy, entonces, ¿quién
soy? La conciencia que permanece, eso soy"

                          Ramana Maharshi

"El verdadero nacimiento es darse cuenta
de que no hay nacimiento ni muerte
y que formamos parte del Ser eterno"

                           Ramana Maharshi

Los pájaros



   a Máximo Parra, Gregoria Alcocer, Virgilia Vega,
Carmen Parra Alcocer, Geny Enjuto Bernat, Ángeles,
Juan Antonio Díaz, Rosa Gallego, Fernando Savater,
María Jesús Concha, Benjamín Larrea

                 


Me gustaría describir lo que siento,
no sólo lo que veo,
al ver los pájaros iluminados por el sol
en la mañana.
Siento una grandeza,
algo feliz y maravilloso,
en estos pájaros dorados
en la frescura azul de la mañana.
Hay en su vuelo
algo más que el instinto,
algo más que las leyes de la necesidad
que la adusta y mecanicista
serie de televisión "Planet Earth",
tan severamente nos cuenta.
Hay en la valentía y la alegría de su vuelo
algo que desafía todas las leyes,
algo incalculable y espléndido
que se sale de toda medida y todo límite
y nos enseña y recuerda
que somos infinitos como ellos.
Quizá nunca lleguen a su destino,
realmente tan precario como todo lo demás,
quizá un rayo y su tormenta
los abata y no deje ni uno.
Pero qué importa la muerte
y todas sus máscaras
si al menos una vez
hemos amado los pájaros,
nos hemos atrevido
y hemos sido lo que somos,
más allá de todo final


Niños que duermen
y simplemente respiran
salvan el mundo

                  a Alfredo, Saúl y Lucas

"Jesús subió a una barca
acompañado de sus discípulos.
De pronto se alborotó tanto el mar
que las olas saltaban por encima de la barca
y él dormía..."

                    S. Mateo, 8, 23-24


Tenemos un sol en el corazón
que nos da la vida
y nos libra de todo mal

Veo brillar la vida

Veo brillar la vida
en la sonrisa de mi madre,
veo brillar la vida
en las piedras doradas por el sol
al final de la tarde
en Santa María Novella,
en la eternidad de mi pecho sin miedo,
en el silencio y la paz de los árboles,
en la palabra apasionada del padre Bernardo,
en los poemas de Borges y Wordsworth,
Wang Wei, Po Chu I y Ryokan,
en las avenidas de la amistad

Veo brillar la vida
a pesar de tantas cosas,
veo brillar la vida
en la abnegación de mi sobrina Geny,
en el sol luminoso que es mi esposa,
en la noche de estrellas,
en la oscuridad

Veo brillar la vida
en tantas pinturas que nos dan vida,
en la bondad y dulzura de Leonardo,
la eternidad de Tiziano, de Rubens,
Daniele Crespi y Carracci,
Miguel Ángel, Caravaggio y Bellini,
en una Madonna de Van Hemessen,
en una Virgen cuya luz está en nosotros
de un discípulo anónimo de Patinir

Veo brillar la vida
con Juan Antonio Díaz
cuando vamos a los cuadros
obedientes a la vida
y la vida se nos da
 

Todas las lágrimas
son enjugadas
por el cielo
tú eres el cielo

El sol blanco de invierno
y sus destellos
como la cola de un pavo real,
la calle y los árboles blancos,
alguna hoja vuela en el aire
y va cayendo como nosotros
en el infinito

5 de enero de 2017