Cuando vivíamos

Cuando vivíamos
éramos demasiado jóvenes,
ahora sabemos más

Nos enfadábamos demasiado,
nos entusiasmábamos
por fruslerías

Rompíamos puentes
con demasiada prisa,
abrazábamos causas
que en un abrir y cerrar
de ojos nos quemaban

Deberíamos haber sido
como el viejo Sven
viendo pasar el sol
y bendiciendo cada día

Cuando vivíamos
éramos demasiado jóvenes,
ahora sabemos más

           
           Giovanni Bellini
             Resurrección

Cuando los soldados romanos
vieron a Jesús resucitado
elevarse sobre la tumba
pensaron que era un ovni,
pero no lo era; era el mismo aire
y la luz y los árboles,
los conejos y los pájaros,
y tú y yo, lo que no puede morir
y se nos revela,
nada extraordinario
o ajeno a nosotros
y, a la vez, tan maravilloso

El silencio es una oración,
el Ser Supremo,
el silencio se dice en mí
siempre, eternamente,
sin que yo haga nada,
bienaventuradamente soy silencio


Mi esposa y yo
fuimos a ver la luna,
nos sentamos con más gente
a ver la luna,
esa piedra redonda
tan grande, tan antigua,
de misteriosa vida inexplicable.
Nada muerto
puede ejercer tal atracción.
Sin querer imponerse
es irresistible,
la luna es inmaculada
y luego, con su pureza,
nos fuimos a dormir

                        28-VII-2018


"David, ve contándolos,
tienes que contar todos los árboles,
uno, dos..."
La suave voz de la madre
venía del paraíso

     
           Sol ardiente de Junio

                    a Ray Davies y The Kinks

El cuadro "Sol ardiente de Junio"
de Frederic Leighton
con la maravillosa mujer radiante y el sol
permaneció en la sombra
durante cerca de treinta años,
tras un panel sobre una chimenea
en una casa de Clapham Common en Londres.
Un día el sol se abrió paso,
alguien se abrió paso hacia el sol
y el cuadro reapareció

El maestro Ramana Maharshi
habla con los que habla
y con los que no habla

aunque tú no lo veas


En silencio llamé
a la inmensidad
y más rápida que el eco,
incluso antes de mi llamada,
la inmensidad, con su mismo nombre,
me llamó a mí

          ooo

Qué importa
mi suerte personal
si he visto el sol
y el Moisés de Miguel Ángel,
si soy heredero
y partícipe de esa gloria

          ooo

Todo es uno,
se ofrece a ti

                  pensando en Leonardo


El mirlo canta

             Madrid, 29 de marzo de 2018

Primeros azules del día en el cielo,
el mirlo canta,
el mirlo da forma a la mañana,
el mirlo maravilloso
eleva su canción
de gozo, de gloria, de alabanza,
de vida plena, de ser ilimitado,
de infinita dicha.
Su canción no es ponderada
en los periódicos,
su regalo no es oído
en ningún medio de comunicación,
la Academia sueca
no le concede el Nobel.
El mirlo no da conciertos
en la Ópera de Viena,
no tiene pensado ir
al Auditorio Nacional o al Liceo,
pero, quién sabe,
quizá se pose un rato
sobre el balcón de tu casa,
la Fenice o la Scala.
Amanece, el mirlo
ha traído de la noche la mañana,
el mirlo es, el mirlo canta.
Emocionado, escucho, doy gracias.
Su canto transparente vence,
vence al sufrimiento,
a toda preocupación y adversidad,
a todas las muertes.
Su canción nos lleva,
nos lleva a nuestro corazón verdadero,
nos revela
que nuestro corazón es como el suyo,
es el suyo, sólo un corazón, sólo uno,
alegre, invencible, eterno


El Silencio, la música del Alma

El Silencio quiere que le escuchemos,
nos acompaña siempre,
está en nosotros todo el tiempo
y apenas nos damos cuenta.
Todo el tiempo está manando,
manando como un río tranquilo
que no tiene prisa en llegar
a ningún sitio porque ya ha llegado

Así es el Silencio.
Él nos libra de tantas cosas,
nos libra de nuestras preocupaciones,
de los miedos que nos acosan,
de tanta angustia.
Es un bálsamo donde descansar,
nos libra de toda la basura del mundo,
el Silencio se sobrepone
a todo ese torbellino interior y exterior
y nos da la paz,
nos da su amor

Él nos libra de tantas necesidades falsas
que nos quieren crear, nos hace libres,
ligeros, verdaderamente independientes.
No nos cuenta mentiras.
Para ser verdaderos
hay tantas cosas superfluas
que no necesitamos...
Para ser libres y gozar
de lo que somos y ya tenemos
nuestro gran bien
es la paz de nuestro corazón,
la paz del Silencio

El país del Silencio
es el más acogedor,
hermana a todos los hombres,
a todos los seres.
Es un país que no hace falta fundar,
ya está fundado, está vivo
en nosotros si lo escuchamos

No nos hace falta
tener tantas cosas,
ni ser tantas cosas,
ni prestar atención
a todo los que nos distrae y nos abruma
y al cabo sólo nos daña

El Silencio es puro,
no dice nada sobre sí mismo, pero es.
Siempre aquí,
apoyándonos,
deshaciendo quimeras,
extinguiendo todos los fuegos.
Para mi, el Silencio es la palabra
más alta, la mejor música,
es verdadero amor, luz.
Quizá el silencio es Dios


Nuestra respiración
es la respuesta que encaja perfectamente
con la inmensidad que nos rodea.
Nuestra respiración
es esa misma inmensidad,
esa misma divinidad
respirando siempre


                       a Vicente Marín Delgado,
                       Hermano Marista,
                       acogiéndonos siempre


Hola Juan, aquí,
entre los árboles
y las estrellas
y el frío maravilloso de la noche

               
                   al pintor Juan Lorrio


Un silencio de siglos,
un silencio sin fin, descanso sin fin,
en esta pintura de Van der Neer,
en el anciano con el bastón
que vuelve a casa ya anochecido,
en el caballo y el perro,
en la barca en el río,
en la luna,
en las casas oscuras,
en los árboles contemplativos,
en mí


Hojas de otoño

Las hojas de otoño somos nosotros.
Ayer caían como lluvia
las hojas de otoño sobre mí.
Cuando nacen me gusta mucho
su color verde,
pero ahora quizá me gusten más.
Sus colores marrones, anaranjados,
amarillos, rojizos, expresan toda su vida.
Las hojas de otoño dejan los árboles,
dejan los árboles
y caen
y nutren a la tierra.
Tampoco nosotros desapareceremos,
así sea, así es.
Para mí, las hojas de otoño
son una celebración,
una celebración de la vida infinita.
Ayer, con las hojas cayendo sobre mí,
era feliz.
Una lluvia de hojas,
una nevada de hojas,
como nosotros, hombres y mujeres,
los ángeles y las criaturas de barro,
los niños y los viejos,
los humildes y los soberbios,
los pobres y los santos,
como copos de nieve en las manos de Dios