Dark shrines of the Earth
your gold is dust and forgetfulness
your silver is a riverbed of tears
your domes of lapis lazuli
are the bowl where pain is laid
your altars of glory
is where the abandonment of those who suffer
reaches its summit
your precious woods
are the crown of thorns
around the mind of the innocent
Dark shrines of the Earth
I invoke you
May victory come
from Nedda´s blood,
against the tyrant of Iran
a petal of wisdom
From silence and silent devotion
I invoke you
May the imprisonment of Aung San Suu Kyi
open the doors of the Garden
Oscuros santuarios de la tierra
vuestro oro es polvo y olvido
vuestra plata es un cauce de lágrimas
vuestras cúpulas de lapislázuli
son el cuenco donde se deposita el dolor
vuestros altares de gloria
es donde alcanza su cumbre
el abandono de los que sufren
vuestras maderas preciosas
son la corona de espinas
que ciñe la mente de los inocentes
Oscuros santuarios de la tierra
yo os invoco
Que la victoria surja
de la sangre de Nedda,
frente al tirano de Irán
un pétalo de sabiduría
Desde el silencio y la piedad muda
yo os invoco
Que el encierro de Aung San Suu Kyi
abra las puertas del Jardín
Del libro: Petirrojos de los tiempos modernos
Magdalena de Piero della Francesca
en la catedral de Arezzo,
reflexiva, pero sobre todo
reconociendo en sí,
tomando conciencia,
de una luz original
de la que hasta ahora
quizá no se había dado cuenta.
Todo en ella es plenitud
y acogida de esa luz interior
de la que parece estar encinta.
En su mano izquierda porta
un emblema de esa luz sanadora,
un refugio de luz transparente
del que una vez sorprendente
se acordó Bob Dylan cuando dijo:
Aunque tus padres te hayan abandonado,
por mucho que hayas errado,
Dios siempre dará a un hombre
la habilidad de enmendar su camino
Del libro: Petirrojos de los tiempos modernos
Primeras nubes del verano,
blancas, resplandecientes en el azul,
sin prisa,
apenas moviéndose,
libres para deshacerse
y seguir de otra forma,
y yo disfrutando de ellas,
también sin prisa,
sin nada que hacer,
salvo deshacerme como ellas
y sin esfuerzo seguir
Del libro: Petirrojos de los tiempos modernos
Dicen que Buda un día
estaba meditando
y al acercarse un discípulo
y decirle: varios mosquitos
se han posado sobre ti
Buda le respondió: Dejad
que los niños se acerquen a mí
Del libro: Petirrojos de los tiempos modernos
Devoción
Estas hojas
que un día cogí
por su verde radiante
ahora están secas
por eso las guardo
Del libro: Petirrojos de los tiempos modernos
En oración,
bajo estos árboles,
encina, fresno, pino, castaño,
dándoles gracias
sin una palabra
por decirlo todo
de una forma tan leve,
tan amorosa y perfecta,
sin una palabra
Del libro: Petirrojos de los tiempos modernos
Los Viejos Maestros
viven
Friedrich, Brueghel, Patinir
Vermeer, Pieter de Hooch
Hokusai, Wang Wei
sus azules, su luz respira
sus cuadros nos guían
sus obras vienen en nuestra ayuda
Su luz
susurra:
sé eterno
sé lo que eres
sé lo que es
Del libro: Petirrojos de los tiempos modernos
Gracias álamos
por vuestras hojas
moviéndose en la lluvia,
no por ninguna promesa
de que seguiréis ahí
dentro de un año o muchos,
ni por ningún recuerdo
recuperado de un perfecto pasado
Gracias tan sólo
por este maravilloso ahora
tan libre
Del libro: Petirrojos de los tiempos modernos
Si enciendes una vela
nace el silencio,
un pájaro de fuego
vuela a tu interior
y de allí vuelve
y nace una esfera en torno suyo,
en ella estás tú, pero distinto
En esa leve luz
todo se aquieta y dulcifica:
hay menos tiempo,
menos segundos y minutos,
y más tiempo que no pasa
y parece eternidad
En esta luz de la candela
las cosas son menos ellas mismas
y más las demás,
tiene lugar un ritmo sin latidos
que reúne la silla, la mesa, la pared,
en un mar en paz, sin orillas
El tiempo de las velas
es plenitud,
su silencio, una oración
que se dice sola, no precisa nada,
y cuando la vela se apaga
te revela que es luz tu oscuridad
Del libro: Petirrojos de los tiempos modernos
En la pintura holandesa del siglo XVII
en Pieter de Hooch, en Vermeer,
en Berckheyde, en tantos otros,
está el respeto a las cosas,
a cada cosa, a cada partícula
de la vida, de la existencia
Es como si nos dijeran
silenciosamente
pausadamente:
¿por qué tener prisa
si todo es?
Es como si nos susurraran
amorosamente:
aquí, aquí, aquí también
a Zbigniew Herbert
Del libro: Petirrojos de los tiempos modernos
El deshollinador taoísta
del cuadro de Pyke Koch,
su cabeza parecida a la de John Berger,
pero más tranquilo
Sus ojos en paz
reflejan las nubes, el cielo
Ese es su mundo,
el deshollinador transparente
en pie sobre los tejados,
por encima de las copas de los castaños,
limpia el mundo con su paz
El deshollinador,
de Pyke Koch,
1944
Del libro: Petirrojos de los tiempos modernos
En la transparente letanía de Bob Dylan
"A hard rain´s gonna fall"
la lluvia que cae es nuestras lágrimas
hiriéndonos
Todo hombre es Jesús en la cruz
pero todo hombre es también
Kuan Yin, el Boddhisattva de la Compasión
que escucha el llanto
y puede llevarnos a la liberación
Del libro: Petirrojos de los tiempos modernos



