Aprendiendo
respiro más despacio
siento lo perdurable de las cosas
ayer cogí una hoja de otoño
que hoy miro y ya ha cambiado
a veces tomo un poco de té
Gente en una calle iluminada por la luna,
de Hiroshige
En esta imagen
hombres y mujeres están en una calle
y sus cabezas parecen a su vez lunas,
reflejos de la luna en el cielo.
Tranquilos, serenos, no parece faltarles nada,
no parecen desear nada,
es una escena de iluminación.
Parecen estar dentro de la naturaleza,
dentro de su naturaleza;
hay un silencio reverente de recogimiento
en su esencia íntima.
Como en tantas otras imágenes de este pintor,
haga frío o llueva, haga calor o nieve,
en esos cielos negros y grises
y copos de nieve cayendo
entre verdes pinos,
las figuras humanas, aun en armonía
con lo que las rodea,
están replegadas en su ser, sobre sí mismas,
no pierden nunca de vista lo que son;
me traen a la memoria
las palabras a un amigo
del maestro zen Shunryu Suzuki
cuando el cáncer lo alcanzó:
siempre serás algo en este universo,
sé quién soy, no temas por mí
Del libro: Petirrojos de los tiempos modernos
Un paseo por la naturaleza
te puede enseñar alguna cosa,
recuerdo escenas del pasado
con Tristán y mi hermana
en estos bosques
hace quizá veinticinco años,
con Pepe Asensio
un Septiembre nevado
entre estos pinos,
decimos que tal persona ha muerto,
pero no es cierto
Somos algo que no sabemos bien
somos algo que estamos aprendiendo
a saber bien
El silencio elocuente de los bosques
nos lo dice
"han pasado muchas cosas y no ha pasado nada"
el viento entre los pinos
reconfortante lo repite,
no todos pueden entenderlo,
un paseo por nuestra naturaleza
nos puede venir bien
Del libro: Petirrojos de los tiempos modernos
Ahora, en la paz y silencio de la noche,
recuerdo el paseo de esta tarde
Ibamos al oscurecer por el bosque,
de entre las hojas sobre el escondido estanque
salió un mirlo,
los cedros se habían vuelto oscuros
ante el azul del anochecer,
mis manos permanecieron largo tiempo
sobre el tronco de un cedro,
se disolvían los límites entre los seres,
sentí lo ilimitado de ser
a Jose Mari Pardo
Del libro: Petirrojos de los tiempos modernos
Una humildad desafiante
resistencia infinita
poemas de viejos maestros
a Ryokan, Chora, Basho...
Del libro: Petirrojos de los tiempos modernos
Hubo una vez en un prado.
Había animales, de algunos sabía
sus nombres, de otros no.
Había mujeres y hombres,
de algunos conocía algo,
de otros nada.
Lo mismo les pasaba a ellos conmigo.
A pesar del mutuo, profundo desconocimiento,
sentía que había algo
común a todos nosotros,
algo no dicho,
apenas entrevisto o sabido,
que me mantuvo en silencio,
y les respeté
y ellos me respetaron a mí
Del libro: Petirrojos de los tiempos modernos
Un haiku del pasado
susurra en mi oído,
son unas palabras
que dos enamorados
pudieron decirse en voz baja,
o algo que un hombre
pudo decir para sí.
Su sola ternura y paciencia
niega la ignorancia, la oscuridad
"Pequeño pino" es un nombre delicado.
El viento sopla con suavidad
entre el carrizo y los tréboles.
Basho
El susurro de Basho me trae a la memoria
otras palabras:
El Señor pasó.
Un fuerte viento desgajó la montaña,
pero el Señor no estaba en el viento.
Después hubo un terremoto,
pero el Señor no estaba en él.
Después hubo un fuego,
pero el Señor no estaba en el fuego.
Tras el fuego,
hubo un dulce susurro.
Reyes I, 19, 11-13
Del libro: Petirrojos de los tiempos modernos
No os hiráis, no os aflijáis,
sólo somos copos de nieve
que el viento se lleva al anochecer
Del libro: Petirrojos de los tiempos modernos
a Bob Dylan
El presente se ha difuminado
se ha convertido en pasado
se ha vuelto real
y a la vez está envuelto en niebla,
como una lágrima
de una mujer que amas,
o las cosas que guardas en ti
y ya no están
La noche está en silencio
tus pasos también
sólo escuchas a tu corazón
llorar conmovido
El camino puede seguir
pero sabes que ya ha terminado
y das gracias por ello
y en la tranquila oscuridad
tu corazón está en paz
Del libro: Petirrojos de los tiempos modernos
Friedrich pintó
un monje junto al mar
el mar se ha llevado al monje
el monje se ha llevado el mar
Del libro: Petirrojos de los tiempos modernos
a Carlos Aladro, director de teatro,
que también alentó los primeros pasos
de El Ratón del Alba
Luna de otoño
de un dorado oscuro,
la hiedra se mueve
en el viento,
un breve tiempo estamos aquí
antes de estar para siempre
Del libro: Petirrojos de los tiempos modernos
Tengo una máquina de descoser,
descose pensamientos,
los demasiados hilos
que zurcimos
a la limpia tela de la mente:
me libera de ellos
y queda la mente pura,
tan refrescante
que da gusto estar con ella
la mente misma
hace esa tarea
con su silencio
su paciencia
su aguja de discernir
tiene ese poder
Del libro: Petirrojos de los tiempos modernos



