La materia se vuelve espíritu,
se vuelve santa,
se vuelve santa por medio del amor.
La materia ya es espíritu,
ya es santa,
desde el principio,
desde siempre.
Los hombres la desvirtúan,
la rebajan y maltratan
si no la aman
En el Cristo crucificado
vemos, no el poder de la muerte,
vemos el poder de la Luz,
el poder de la Vida,
de la Vida Eterna
Cristo crucificado,
de Tiziano, pintado hacia 1565,
cuando el pintor tenía unos 75 años.
Monasterio de El Escorial
Del libro: Aunque nadie lo vea
muchos soles que fueron
están en mí,
muchas estrellas que fueron
están en mí,
muchas noches que fueron
y brisa suave en la noche
están en mí
y así siguen siendo.
muchas noches que vendrán
están en mí,
un susurro entre la hierba
de los tiempos que vendrán
está en mí
y yo estaré en ese susurro
Del libro: Aunque nadie lo vea
Oíd Nuestras Campanas
No volveré a casa,
yo mismo soy mi hogar,
mi silencio es mi paz
No volveré a casa,
no necesito padre,
tampoco madre,
las estrellas del cielo
son mis hermanas,
mi patria es la vida sin final
No volveré a casa,
no trabajaré para ti
y tus sucios esquemas
y mientras vivas
me reiré de los grilletes
que para mí forjaste
con tanto afán.
Y cuando mueras,
mientras escucho la lluvia,
se ahondará aun más
el querido silencio
y la querida paz
No volveré a vosotros,
no necesito vuestras oportunidades,
no necesito vuestros bancos
que nos engañan,
no necesito vuestros hospitales
para ricos,
ni las casas que nos quitáis,
no necesito vuestros políticos
tan zalameros y tan ladrones,
no necesito una Iglesia
que prohíbe la Vida
y sirve a la muerte,
yo soy mi iglesia,
mi mujer es su propia iglesia,
la dulce iglesia
de Shakespeare, Jesús y Siddharta,
ésta es la verdad,
esto es verdad
Oíd nuestras campanas,
nuestras libres campanas
más allá de vuestras leyes corruptas
y vuestra corrupta moral.
Nuestras libres campanas
no están hechas de oro,
no están hechas de plata,
nuestras libres campanas
de silencio y verdad
sonarán siempre
para recordaros
que no os queremos,
no os necesitamos,
sonarán siempre
desde nuestra paz
para atormentaros,
para despertaros
y recordaros
nuestra libertad
"Y donde está
el Espíritu del Señor
hay libertad"
San Pablo, 2ª carta
a los Corintios, 3, 17
ooo
Otro final posible para el poema es:
Oid nuestras campanas,
sonarán siempre
desde nuestra paz
para atormentaros,
para despertaros,
para transformaros
y que vengáis a la libertad
"solamente se es de verdad
libre cuando no se pesa
sobre nadie, cuando no
se humilla a nadie.
En cada hombre están
todos los hombres"
María Zambrano
Del libro: Aunque nadie lo vea
En los prados del silencio
respirábamos tú y yo
En los prados del silencio
respiramos tú y yo
Del libro: Aunque nadie lo vea
AUDIO: "Aunque nadie lo vea"
para "El estado mental Radio".
Poemas de Miguel Ángel Bernat
dichos de memoria por el autor.
Introducción: Canción "Ea" de
Luis Paniagua, lira y voz.
Sonido del agua: "Resting by the river",
grabado por Poul Rasal Skovgaard.
AUDIO: "Petirrojos de los tiempos
modernos" para "El estado mental
Radio".
Poemas de Miguel Ángel Bernat
leídos por el autor.
1ª Canción: "Feathers" del grupo
"Appaloosa"; guitarra y voz: John
Parker Compton; violín: Robin
Batteau. Producido por Al Kooper,
1969.
2ª Canción: "Don´t waste time",
de Juan Fernández Savater, guitarra,
acompañado por "Los Presentes".
Del libro: Aunque nadie lo vea
Cuando veo las nubes pasar junto a la luna,
reconozco mi naturaleza verdadera
Cuando en mi efímera respiración
veo la respiración sin fin,
reconozco mi naturaleza verdadera
Cuando me dejo ser por el silencio,
cuando me dejo ser por lo que soy,
reconozco mi naturaleza verdadera
Cuando embarco en la paz eterna,
sin límites,
reconozco mi naturaleza verdadera
Cuando entrego mi pequeño corazón
al gran corazón,
reconozco mi naturaleza verdadera
a Benjamín Larrea y María Jesús Concha
o
Si no fuera yo todo
jamás podría estar a salvo,
siempre habría algo
que me amenazaría;
siendo yo todo,
en todo hallo descanso y hogar
o
Por más que lo intentamos
no pudimos volar.
Fue el viento,
entregarnos al viento,
lo que nos hizo volar
Y al fin supimos
que éramos el viento
o
Viviendo en un mundo de dolor,
el dolor de ver morir a una madre,
el dolor de ver morir a un hijo
¿cómo lo hacemos?
no lo sabemos,
no hacemos nada,
pero lo que somos
nos hace vivir
o
Gloria, Gloria al Señor,
que ha contemplado
tan gran sufrimiento
y nos trae la liberación del sufrimiento
para que nunca tengamos miedo
y nunca dejemos de estar tranquilos
siempre en paz
en manos de Dios,
en las manos de este vasto universo
pero si tú mismo no lo ves...
o
Me acuerdo que
mientras me moría
vi moverse muy lentamente
las ramas desnudas de los árboles
y el cielo encima,
como una puerta abierta
que me recibía feliz
y yo también estaba feliz
o
Todos los seres irradiando
la esencia de vida eterna
que llena el universo
"Mujer llorando" y "Violín",
de Cristino de Vera
o
La oscuridad me salvará,
o un poco de viento
me llevará consigo,
un poco de luz del amanecer
o del anochecer me acogerá,
o el silencio que subyace a todo
Éstos son los ángeles,
los verdaderos protectores
siempre prestos a auxiliarnos
Nada que temer
si a ellos nos entregamos
o
Nadie confía en lo que somos,
casi nadie confía en lo que somos
"Si los hombres pensaran en Dios tanto
como piensan el mundo, ¿quién no
alcanzaría la liberación?"
Upanishads
o
Respirando tranquilo
en la eternidad
o
Las ramas se extienden
hacia la luz,
intentando crear más ramas,
más ramas que conozcan la luz,
que gocen de la luz
y alaben la luz,
la luz eterna
"Mañana de Pascua",
de Caspar David Friedrich
Del libro: Aunque nadie lo vea
Si los terroristas matan a tu hijo
que no maten tu alma,
si los banqueros te roban
que no te roben el alma,
si la ley te echa de tu casa
que no te eche de tu alma,
si el cáncer asedia tu cuerpo
que no ponga cerco a tu alma,
si un coche siega la vida de tu mujer
que no siegue su alma ni la tuya,
ninguna ola del gran poder
que llena todas las tierras
y todos los cielos
te arrebatará nunca el alma
Del libro: Aunque nadie lo vea
Había un hombre
que nunca decía lo que le pasaba,
sólo paseaba en paz
entre los campos de batalla
Del libro: Aunque nadie lo vea
Soy el alud que me aplasta
y soy el sol que funde el alud,
soy el cáncer que me invade
y soy el polvo
donde se desmorona el cáncer,
soy el ladrillo que me golpea
y soy el palacio donde el ladrillo
se une a todo,
soy el frío que me hace caer
con las hojas,
soy todo esto,
no veo los límites,
soy esta conciencia,
las olas que rompen en la orilla
vuelven al mar
Del libro: Aunque nadie lo vea
Un planeta libre de la ambición de los poderosos,
libre de la esclavitud del progreso,
un planeta libre de viles banqueros
que engañan y estafan a sus clientes,
libre de todos los que abusan
y explotan a los demás,
un planeta libre de los que, fieles a la letra
de la ley, manchan el espíritu humano,
un planeta en paz,
una revolución que hacemos nosotros,
tú y yo, las pequeñas motas de polvo,
siendo lo que somos,
aunque nadie lo vea
Del libro: Aunque nadie lo vea
A Jesucristo en la cruz
su Padre le preguntó:
¿Qué tal estás?
Y Jesús respondió:
Yo estoy contento
Del libro: Aunque nadie lo vea
Vino la tormenta
pero yo no estaba en la tormenta
Vino el fuego
pero yo no estaba en el fuego
Vino el hielo
pero yo no estaba en el hielo
Vino el fin
pero yo no estaba en el fin
siempre he estado aquí
feliz
Del libro: Aunque nadie lo vea
Al inicio del día
levanto los ojos al Cielo,
todos los seres, todos los seres,
todos los seres
miran al Cielo,
y mis ojos se llenan de lágrimas
Del libro: Aunque nadie lo vea
Hay algo más grande que tú
y eso es
lo único que eres
lo único que en realidad eres
Del libro: Aunque nadie lo vea
Cada cosa que pasa
a lo largo del día
es mi oración,
mi acción de gracias:
unas páginas de un libro,
un cuadro que he visto,
una infusión de poleo,
unos colores,
algo que no entiendo,
una película
Del libro: Aunque nadie lo vea
-¿Por qué matasteis a Cristo
que os mostró
que el Reino de los Cielos
está entre vosotros?
-Por eso precisamente
Del libro: Aunque nadie lo vea
Una flor muerta en el camino.
sus pequeños pétalos marchitos,
la gloria de su polen detenida,
su leve fuerza detenida.
Una flor muerta en un recodo
del camino
vive
Del libro: Aunque nadie lo vea