Un pintor anónimo
ha desplegado su lienzo,
el mar, el amplio cielo,
las lejanas galaxias
y esta habitación donde me encuentro.
Sobre cada cosa,
cada nube y cada rostro,
va disponiendo
con humilde maestría sus colores,
sin pedir que le admiremos.
En su obra infinita,
sublime y delicada,
siempre hallo descanso,
siempre me conforta.
De él todos somos aprendices