Dios, al crear el mundo, podría haberse dicho
a sí mismo esta frase si Caspar David Friedrich
no la hubiese dicho antes: "Cierra tu ojo corporal
de manera que veas tu cuadro primero con el ojo
del espíritu. Trae luego a la luz lo que viste en
la oscuridad, para que tenga un efecto en los otros,
brillando desde fuera hacia el interior..."