Al rey le cortaron una pierna hace dos años para
serrar el principio de una grave enfermedad. Ayer
le cortaron la otra. El rey reposa. Desde ayer no
ha dicho nada. Una manta deshilachada cubre lo que
antes eran sus piernas.
En el jardín juegan sus hijos. Se disfrazan de
venados, de árboles, de reyes. Las palabras de sus
juegos son amenazadoras y divertidas. Están apren-
diendo el juego de reyes.
La reina está jugando al ajedrez con la muerte de
su esposo. El rey celebra las buenas jugadas de sus
dos enemigos. Si ganara la reina, el rey correría
el riesgo de la inmortalidad. Si ganara la muerte,
el rey entraría en un peligroso camino sin oscuridad
y sin luz. Brilla el sol sobre el jardín real, no
hay nadie triste allí. Magnífico que en esta fiesta
del ajedrez ningún rey sea prisionero de su destino.